Existen muchas opciones para endulzar una infusión o un postre, y seguramente nos preguntaremos cuál es la más saludable, o la menos perjudicial para la salud. Entre ellas podemos encontrar la miel.

La miel es, de hecho, otra forma de azúcar. Aunque tiene la misma composición básica que otros tipos de azúcar, se considera una mejor alternativa debido a su valor nutricional y sus beneficios para la salud.

Es cierto que la miel en estado natural tiene propiedades beneficiosas debidas en buena parte a la presencia en su composición de unos pocos minerales, de algunas enzimas que ayudan a la cicatrización de heridas, de algunas vitaminas y de antioxidantes.

Desde hace miles de años la miel ha sido utilizada tanto para fines medicinales como nutricionales, incluso los antiguos egipcios y los griegos la consideraban un producto sagrado, utilizándola incluso como antiséptico y para la conservación de cadáveres.

¿Es más saludable que el azúcar?

Los nutricionistas indican siempre que es mejor no usar ningún endulzante en el café o en el té, pero es muy habitual que se le quiera agregar algo que le aporte un sabor dulce.

Es entonces cuando nos preguntamos cuál es la opción más indicada: la miel o el azúcar.

La miel posee las mismas características en cuanto a calorías que el azúcar, aproximadamente 4 kcal por 1 gramo. Al poseer la misma cantidad de calorías que el azúcar su consumo debe ser regulado ya que el aporte calórico es el mismo.

Por lo tanto, es aconsejable utilizarla como sustituta del azúcar, pero con moderación. Desde Maes Honey os aconsejamos no sobrepasar la cantidad diaria de miel recomendada.

Debemos decir que una pequeña cantidad de miel endulza mucho más que una cucharada de azúcar. Por tanto, necesitaremos menos para obtener los mismos resultados en los postres o infusiones.

Además, el azúcar refinado aporta calorías vacías. Esto significa que no tiene ningún nutriente, ni vitaminas ni minerales, mientras que la miel contiene una buena cantidad de agua y propiedades nutricionales.

Beneficios y propiedades de la miel

Dependiendo de la variedad de las flores y del tipo de colmena, la miel orece más de sesenta sustancias diferentes. Destacan los azúcares, ácidos orgánicos (cítrico, láctico, fosfórico…), vitaminas (C, B1, B2, B3, B5), ácido fólico, minerales (fósforo, calcio, magnesio, silicio, hierro, manganeso, yodo, zinc…), aminoácidos esenciales, esteroles, fosfolípidos, flavonoides, polifenoles y enzimas.

Entre los beneficios más destacados, encontramos los siguientes:

  • Potencial antibacteriano. Debido a las inhibinas presentes junto con la glucosa oxidasa, le otorgan amplias propiedades bactericidas.
  • Fuerte antioxidante. Ayuda a prevenir el desarrollo de enfermedades cardíacas o del sistema inmunitario.
  • Antiséptica y antiinflamatoria. Gracias a estas propiedades limita las posibilidades de sufrir infecciones en las heridas abiertas o en las quemaduras. También se puede emplear para reducir las inflamaciones musculares.
  • Favorece la digestión. El consumo de miel facilita la metabolización de los alimentos, ayuda a aliviar la acidez de estómago e incluso favorece el correcto tránsito intestinal.
  • Alivia la tos y el dolor de garganta.
  • Hidratación. La humedad presente en la miel influye no solo en su textura, sabor o color, sino que también aporta humedad a nuestro organismo.
  • Otras propiedades. La miel cuenta con otros beneficios como la mejora del sueño, alivio del estrés, reducción del cansancio…

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