La miel es un alimento básico en muchas cocinas y es un edulcorante útil tanto para alimentos como para bebidas.

La buena noticia sobre la miel es que es un alimento muy duradero y es muy fácil de almacenar. Incluso si comienza a cristalizarse, hay una forma muy sencilla de que vuelva a licuarse.

La miel es un alimento con multitud de propiedades diferente que puedes conservar durante años sin que se eche a perder. Existen multitud de consejos que puedes poner en práctica para conservar la miel y que te dure mucho tiempo sin cristalizarse y en perfectas condiciones para su consumo.

1. Utiliza envases de vidrio

Si has adquirido la miel de manera natural, lo más probable es que ya venga en un recipiente así. Pero si, por el contrario, tienes la miel guardada en un bote de plástico, no conseguirás conservarla en buenas condiciones ya que el plástico se modifica con el tiempo e incluso puede llegar a soltar alguno de sus componentes.

Además, los envases de plástico normalmente no resisten ni aíslan los cambios de temperatura, y estos cambios afectarán a la calidad de la miel.

2. Temperatura adecuada

Busca un sitio a temperatura ambiente. No la pongas cerca de fuentes de calor pero tampoco en el frigorífico. La temperatura ambiente de una cocina o de una despensa será perfecta para conservarla. La temperatura ideal está entre los 10 y 20 grados.

3. Cierra bien el frasco

Es importante cerrar bien el recipiente que contenga la miel. De esta forma evitaremos que el oxígeno entre en contacto con la miel haciendo que pierda su sabor.

Será buena elección que el recipiente cuente con una tapa de espiral.

4. Es posible congelar la miel

Hay una gran diferencia entre refrigerar la miel y congelarla. Si la refrigeras la arruinarás por completo, pero si la congelas la preservarás.

Si tienes una cantidad considerable de miel y temes que se eche a perder, congelarla puede ser una buena opción. Es posible congelarla sin que pierda sus propiedades, pero hay que tener en cuenta que la miel tiende a expandirse cuando está a muy baja temperatura, por eso evita llenar el frasco demasiado.

Para descongelarla utiliza el conocido método del baño María, ya que no es recomendable esperar a que se descongele a temperatura ambiente.

Resumiendo, lo mejor que podemos hacer es conservar la miel en un frasco de cristal herméticamente cerrado. Mantenerlo a temperatura ambiente y en un lugar oscuro para que así conserve su color y su sabor.

¿Qué hacer si la miel se ha cristalizado?

No te alarmes si la miel se vuelve turbia durante su almacenamiento. A esto se le llama cristalización. También se suele escuchar el término “convertida en azúcar”. No es dañino ni es indicio de deterioro.

Casi todos los tipos de miel se cristalizan en algún momento. Es un proceso natural y ocurre más rápido cuando el producto se almacena a temperaturas frías.

Si tu miel se ha cristalizado, puedes volver a licuarla fácilmente. Simplemente debemos colocar el frasco de miel en una olla con agua caliente y remover suavemente mientras se caliente, pero no a una temperatura muy alta.

El calor excesivo puede alterar el sabor y el color de la miel. Debemos evitar también meterla al microondas ya que puede calentarse demasiado rápido.

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