En ocasiones desechamos ciertos alimentos cuando vemos que ha llegado la fecha de caducidad indicada en el envase. Pero, ¿realmente han caducado estos productos?

Son muy poco los alimentos inmunes al paso del tiempo, que no tienen fecha de caducidad. Entre ellos encontramos la sal, el azúcar, el arroz y por supuesto la miel. Pero comer arroz crudo o sal no es comparable con el sabor de la miel, comestible tal cual sale de la colmena.

En el caso de la miel, en el envase debe aparecer la fecha de consumo preferentes. Son fechas de caducidad largas, porque el riesgo para la salud es bajo, pero sí es cierto que con el tiempo pueden producirse cambios organolépticos y fisicoquímicos (acidez, humedad…) por lo que es obligatorio indicar una fecha de consumo preferente.

Por norma general, la fecha de consumo preferente que encontramos en los botes de miel que compramos es de dos años a partir del momento de su fabricación. Pasados estos años la miel se podrá seguir consumiendo siempre y cuando haya sido conservada en buenas condiciones. 

Por qué la miel no tiene caducidad

La vida eterna de la miel se basa en varios factores:

  • La miel es higroscópica. 

Eso significa que la miel tiene un contenido de agua muy bajo. Las abejas se encargan de deshidratar el néctar líquido recolectado con un 80-90% de humedad inicial para convertirlo en miel espesa. La miel madura apenas llega al 18% de humedad.

Sin agua, las bacterias no pueden aparecer ni prosperar. Una miel correctamente madurada en una colmena o en un bote cerrado, está a salvo de bacterias.

  • Alta concentración de azúcares.

La miel está compuesta principalmente por azúcares, y esto dificulta el crecimiento de microorganismos debido a problemas con la alta osmolaridad de la miel. 

  • El PH ácido de la miel. 

El ph de la miel es ácido y oscila entre 2 y 4.5. La mayor parte de las bacterias perjudiciales prefieren un ambiente neutro o básico, por lo que en un ambiente ácido como es el de la miel, no pueden crecer ni desarrollarse.

  • Enzimas de la miel.

Las abejas, en el proceso de elaboración de la miel, aportan diferentes enzimas propias. Una de ellas es la glucosa oxidasa, que produce peróxido de hidrógeno, un potente antimicrobiano que evita que los microorganismos crezcan.

  • Compuestos antimicrobianos. 

La miel contiene ácidos orgánicos, compuestos fenólicos y ciertos péptidos que contribuyen a la acción antimicrobiana de la miel, evitando su crecimiento y que la miel se estropee. 

Por todo esto, podemos decir que la miel no caduca, solo si no es conservada en las condiciones correctas. Si la miel se conserva en condiciones óptimas, su vida util puede ser muy larga.

Toda la miel que encontrarás en Maes Honey cumple la legislación vigente y está correctamente envasada para que conserve todas sus propiedades.

Cómo conservar la miel en buen estado

Para poder seguir consumiendo la miel habiendo pasado la fecha de consumo preferente, bastará con mantener bien cerrado el envase de miel y no exponerlo a temperaturas muy elevadas, ni tampoco muy bajas.

No es necesario meter la miel en la nevera, bastará con almacenarla en un armario o despensa oscura, alejada de fuentes de calor. Lo ideal es una temperatura ambiente entre 18 y 27 grados centígrados.

Esta entrada también está disponible en: Inglés Francés